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PROCESOS TECNICOS I
martes, 7 de abril de 2015
domingo, 5 de abril de 2015
Los mapas conceptuales
Hola a todos y todas:
aqui va la teoría de como hacer un mapa conceptual.
Es una herramienta a utilizar en el cursado de la materia.
Hasta la próxima entrada.
Prof. Mónica
aqui va la teoría de como hacer un mapa conceptual.
Es una herramienta a utilizar en el cursado de la materia.
LOS MAPAS CONCEPTUALES
El mapa conceptual es una técnica creada por Joseph Novak. Es un
instrumento para representar las tramas conceptuales o proposicionales. Se
presenta asimismo como una valiosa herramienta para la adquisición de nuevos
conocimientos dentro de una estructura cognitiva, relacionando el nuevo
conocimiento con conceptos de orden superior, y con hechos u objetos de la
experiencia. Ello supone una alternativa a los aprendizajes verbalistas,
arbitrarios, mecánicos y no sustantivos.
Se presenta como estrategia, método y recurso esquemático Un mapa
conceptual es un recurso esquemático para presentar un conjunto de significados
conceptuales incluidos en una estructura de proposiciones. Pueden utilizarse
como estrategias para aprehender y como método que permite captar
el significado de los materiales a aprehender.
El mapa conceptual ayuda a quienes
lo utilizan
a hacer explícitos los contenidos de su propio
aprendizaje y a organizarlos de forma lógica. Mediante un proceso de
metacognición, representa un buen recurso para reflexionar sobre los mecanismos
propios del aprendizaje, ayudándonos a aprehender por nosotros mismos y evaluar
el propio proceso de aprendizaje detectando las concepciones equivocadas,
expuestas en el mapa, los aciertos o desaciertos en las jerarquizaciones
realizadas, la diferenciación entre los conceptos y también las posibilidades
de integración entre los mismos.
Las características más importantes de los mapas conceptuales son:
1. Jerarquización: en los mapas conceptuales los conceptos están
dispuestos por orden de importancia o de inclusividad. Los conceptos más
inclusivos ocupan los lugares superiores de la estructura gráfica.
2.
Selección: los mapas conceptuales constituyen una
síntesis que contiene lo más importante o significativo del texto.
3.
Impacto visual: el mapa conceptual muestra las
relaciones entre las ideas principales de un modo simple y vistoso a través de
una representación gráfica.
Implica las siguientes operaciones:
·
Propone un resumen esquemático y un
ordenamiento jerárquico de lo que se quiere aprehender.
·
Implica una codificación de la
información con sus cuatro procesos básicos: selección, abstracción,interpretación e integración
·
Representa y organiza el
conocimiento en distintos niveles de abstracción
·
Busca la información más importante
para la creación de esquemas o estructuras relevantes. ,
·
Permite seleccionar los elementos
más significativos mediante un proceso de abstracción.
·
Implica un proceso de
interpretación que favorece la comprensión de la información o hacer inferencias
·
Propone un proceso de integración consistente
en la creación de un nuevo esquema o en la modificación de uno existente.
Contiene tres elementos
fundamentales:
1- Concepto: hace referencia a acontecimientos
que son cualquier cosa que sucede o puede provocarse y a objetos que son
cualquier cosa que existe y se puede observar. Según Novak, los conceptos son
las imágenes mentales que provocan en nosotros las palabras o signos con los
que expresamos regularidades.
2- Proposición: consta de dos o más términos
conceptuales unidos por palabras (palabras enlace) para formar una unidad
semántica. La proposición es una expresión de lenguaje que tiene por función
informar algo acerca de la realidad y en esa medida tal información puede ser
verdadera o falsa.
3- Palabras enlace: son palabras que sirven para
unir los conceptos y señalar el tipo de relación existente entre ellos.
Recomendaciones para la elaboración de los mapas conceptuales;
o
En un mapa conceptual solo aparece
una vez el mismo concepto.
o
Conviene terminar las líneas de
enlace con una flecha para indicar el concepto derivado, cuando ambos están
situados a la misma altura o en caso de relaciones cruzadas.
o
En un texto muy extenso, no podemos
recoger en un solo mapa la totalidad de los conceptos que aparecen en él,
quedan excluido! muchos de ellos, por lo que es importante tomar en cuenta que
es preferible realizar mapas con diversos niveles de generalidad. Uno presenta
la panorámica global de la materia o tema y otros se pueden centrar en partes o
subtemas más concretos.
o
Es aconsejable no tomar por
definitivo el primer mapa que hayamos trazado, sino tomarlo como borrador para
re-elaborarlo optimizando las relaciones que se establecen.
o
Para mejorar el impacto visual, es
necesario tomar en cuenta que: se destacan más
los términos conceptuales cuando los
escribimos con letras mayúsculas y los enmarcamos con elipses. Esta figura es
preferible al rectángulo para aumentar el contraste entre las letras y el
fondo. Los ejemplos de conceptos no deben
enmarcarse.
o
Hay que recordar que los mapas
recogen un número pequeño de conceptos o ideas. Es necesario comprender previamente a la elaboración de los mapas- el
significado de los conceptos.
o
Es necesario aislar conceptos y
palabras enlace y darse cuenta de que desempeñan diferentes funciones en la
transmisión de significados, aunque unos y otros son unidades
básicas del lenguaje.
Procedimientos para la construcción
de los mapas conceptuales:
a)
Leer con atención
el texto en su totalidad, marcando en él los conceptos más
importantes.
b) Realizar
una lista con los conceptos principales del texto y otra con las palabras
enlace.
c) Ubicar
en el mapa los conceptos más generales e inclusivos y seleccionar las palabras
enlace más importantes. A continuación escribir los conceptos más específicos y
asi continuar
hasta terminar.
Tener en cuenta que en el primer bosquejo del mapa,
las “palabras enlace” y "los conceptos” suelen coincidir con los del texto
elegido y las relaciones entre conceptos suele ser lineales de arriba hacia
abajo En un segundo momento cuando se revise el bosquejo del mapa se pueden
explicar las relaciones cruzadas entre los conceptos y elegir otras palabras
enlace.Hasta la próxima entrada.
Prof. Mónica
miércoles, 25 de marzo de 2015
CÓDIGO DE ETICA
Estimados/as
aquí les envío material de estudio para su lectura, deseándoles un venturoso período lectivo 2015, los saluda
Prof. Mónica Sham
"Da tu primer paso ahora, no es necesario que veas el camino completo. Sólo da tu primer paso. El resto irá apareciendo a medida que camines"
Martin Luther King
El bibliotecario profesional: cualidades y características. Aurelia Orozco. Instituto de Biología, Universidad Nacional Autónoma de México
aquí les envío material de estudio para su lectura, deseándoles un venturoso período lectivo 2015, los saluda
Prof. Mónica Sham
"Da tu primer paso ahora, no es necesario que veas el camino completo. Sólo da tu primer paso. El resto irá apareciendo a medida que camines"
Martin Luther King
El bibliotecario profesional: cualidades y características. Aurelia Orozco. Instituto de Biología, Universidad Nacional Autónoma de México
El tercer
punto del programa de catalogación y clasificación I, que es la materia que
imparto en el Colegio de Bibliotecología de la Facultad de Filosofía y Letras
de la UNAM, se refiere a la importancia del bibliotecario dentro de la
organización y servicios de la biblioteca cualidades y requisitos que debe
tener.
Un
bibliotecario profesional indiscutiblemente debe poseer una sólida formación
académica, dominar el aspecto técnico como la catalogación, clasificación,
asignación de encabezamientos de materia, elaboración de bibliografías, dominio
de las obras de consulta, etc.; los cuales deberá manejar con profesionalismo,
oportunidad y criterio.,
Precisamente,
a lo largo de la carrera mediante la acreditación satisfactoria de las materias
que integran el Plan de Estudios, a través de las prácticas dirigidas que se
tengan y de la experiencia que cada uno obtenga, es que tendrá la formación que
reclama el bibliotecario profesional.
Las
opiniones que voy a compartir con ustedes, son producto de las reflexiones y
observaciones que en forma muy personal he realizado sobre los aspectos y
actitudes que, a mi criterio, debe poseer el bibliotecario. que contribuyen a
que se manifieste como un profesional pleno, que ejerza su carrera digna,
eficiente y favorablemente no sólo para bien. de los usuarios, de nuestro país,
sino, por qué no decirlo, para la misma profesión.
Los
bibliotecarios debemos poseer una cultura general bastante
buena. Esta nos es indispensable en el proceso técnico
de los materiales, para interpretar acertadamente las necesidades de
información de los usuarios, para orientarlos, etc.
El buen
ejercicio de la profesión reclama una profunda responsabilidad. En
esta época en la que fácilmente se justifican hechos y actos insensatos, una persona
responsable y confiable es acogida por sus semejantes con respeto y cariño.
La
diversidad de materiales con los que trabajamos, los diferentes tipos de
usuarios que atendemos y las actividades en las que participamos, hacen
necesario el conocimiento de otras lenguas, aparte de la vernácula.
El entendimiento de otros
idiomas amplia el espectro de información y conocimiento que podamos adquirir,
tanto de los materiales bibliográficos como de los colegas
extranjeros. Esto influye directamente en nuestra formación y en la
calidad de servicios que brindamos.
El poseer
una buena memoria, es contar con un auxiliar valioso en todas las actividades
que realizamos: proceso de los libros, en la localización de información, para
recordar a un usuario confiable o a otro que no lo es, para evocar una
investigación que se realizó y que nos puede servir como referencia para la que
pensamos iniciar, etc.
El
bibliotecario debe tener buena letra, ortografía y redacción. Estos
aspectos se empezaron a descuidar en nuestro país en la educación primaria a
partir de la Reforma Educativa de 1962 y los malos resultados se están
resintiendo.
En verdad
resulta inconcebible que un bibliotecario tenga faltas de ortografía y peor
todavía, su resistencia a consultar en el diccionario los términos en los que
tenga duda, especialmente cuando redacta un documento que tiene que hacer
llegar a sus superiores, compañeros o subordinados.
Una
redacción confusa generalmente implica pensamientos desordenados, conceptos
poco claros y definitivamente representa una limitante para el buen
ejercicio profesional.
Hace tiempo
leí un artículo sobre una investigación que realizaron en Estados Unidos para
detectar las causas y el momento en que el bajo rendimiento escolar en dicho
país empezó a acentuarse cada año. La conclusión a la que llegaron fue que el
problema se inició cuando a estos aspectos también se les restó
importancia.
Hace años,
mucha gente concebía al bibliotecario como una persona solitaria, poco
sociable, afecto a permanecer en lugares cerrados y poco
frecuentados. Nada más alejado de la verdad. los bibliotecarios debemos caracterizarnos por nuestra sociabilidad y buen
trato, ya que la profesión exige que alternemos con alumnos proveedores
mensajeros investigadores, obreros, directores intendentes, escritores
secretarias, choferes, premios
nacionales maestros, editores campesinos. niños, etc.
Por
consiguiente, si queremos mantener buenas
relaciones con todos, tenemos que respetarlos,
ser amables y corteses, sin importarnos su nivel académico o status
económico-social.
Las
relaciones interpersonales se verán favorecidas si sabemos reconocer nuestros
errores Y limitaciones, y disculpar y aceptar las de los demás. Recordemos que
como humanos nadie está exento de cometer fallas. Al respecto
recuerdo que el Dr. Ignacio Mantecón, excelente maestro de este Colegio, decía
que los únicos que no cometían errores eran los que no hacían nada.
El rencor
no debe encontrar cabida en nuestros sentimientos y debemos evitar a toda
costa la crítica destructiva.
Es indispensable
que sepamos trabajar en grupo, para esto es esencial qué no nos domine temor
alguno para aportar nuestras ideas y valorar las de los demás,
que no tengamos problemas de comunicación, que sepamos
obedecer y mandar; esto además de ser signo de madurez,
demuestra nuestra confianza en nosotros mismos.
Es preciso
que paulatinamente desarrollemos el espíritu crítico, ya que éste nos será
esencial en la toma de decisiones.
Ya sea que
nuestro trabajo lo realicemos, por las circunstancias, solos o en grupo, debemos
imprimirle dinamismo, constancia, puntualidad, limpieza, honradez,
sensibilidad, criterio, intuición, creatividad, iniciativa, flexibilidad, sin
faltar nuestro sello personal.
Es común
que las gentes se lamenten por lo que otros hacen o dejan de hacer: por la
ineficiencia, sarta de errores, falta de criterio, colaboración, imaginación de
los demás.
Creo que el
bibliotecario en nuestro país tiene toda la oportunidad de vivir y participar
en los cambios plena y conscientemente. Hay mucho, muchísimo por hacer todavía
a corto, mediano, y largo plazo.
Participemos,
contribuyamos en la medida de nuestras posibilidades. No seamos de
los que critican y no hacen nada por promover o intervenir en el cambio.
Un aspecto
negativo que he observado en buen número de mexicanos y por desgracia de
colegas, es el malinchismo. Este sentimiento de inferioridad, de
inseguridad, de inmadurez debe combatiese. Aprendamos a reconocer el
mérito de los colegas mexicanos, démosles su crédito profesional, aunque como
personas no nos inspiren el cultivo de su amistad.
Aquí en
México hay bibliotecólogos capaces, talentosos, preparados, conscientes de la
realidad, dispuestos a dar por la profesión su tiempo, persona y-conocimientos.
Apoyémoslos
con nuestro reconocimiento, con nuestra crítica constructiva, seamos sus
aliados, ya que aunque por diferentes formas nos dirigimos a la misma meta.
Dado el
trato continuo que los bibliotecarios tenemos con la gente, debemos cuidar
nuestro aspecto y presentación. La limpieza, sencillez y oportunidad
en el vestir la debemos de tener presente, tanto por nosotros mismos como por
consideración a nuestros semejantes.
El momento
histórico que nos ha tocado vivir es sorprendente, pero al mismo tiempo
arduo. Para superar exitosamente las dificultades que la. vida y la
profesión nos presentan necesitamos de gran fuerza de voluntad, de tenacidad
para resolver los problemas, para superarnos como personas y . profesionales,
para actualizarnos día a día, para conservar la calma aún en momentos aciagos,
para no darnos por vencidos antes de tiempo, para obtener enseñanzas de los
fracasos o errores.
Los
bibliotecarios debemos conocer nuestra profesión para poderla amar, ya que
nadie siente aprecio por lo que ignora, por lo que no conoce.
Es
indispensable la vocación, ya que sin ésta poco bueno se puede
hacer. Al respecto el Dr. .Nicol expresa acertadamente(1)
“...la vocación de la
vida no es el camino de una profesión, sino aquello que nos movió a elegirla;
más aún lo que nos sigue moviendo para ejercerla".
Nuestra
bella profesión reclama un acendrado espíritu de servicio, ser solícitos,
atentos y acomedidos, primordialmente con los usuarios. Quien
carezca de esta cualidad deambula sobre camino equivocado.
Rabindranaz
Tagore, el literato hindú, en un fragmento dice: “Dormí y soñé que la vida era
alegría, desperté y vi que la vida era servicio, serví y descubrí que en el
servicio se encuentra la alegría".
Y hablando de alegría,
¿por qué no hemos de sonreir, ver las cosas con optimismo, tener sentido
del humor? Es feliz quien en cierta forma se realiza y vive en
paz. Afortunadamente cada vez hay más bibliotecarios contentos, que
nos saludan jubilosos, que se dirigen a los usuarios asumiendo una actitud
cálida, servicial, jovial y risueña.
Finalmente considero
que los bibliotecarios debemos adoptar siempre una actitud cien
por ciento positiva, tanto en nuestros
pensamientos como en todos nuestros actos.
CÓDIGO ÉTICO PROFESIONAL
Líneas de trabajo
La ética profesional en lo relacionado con el mundo
bibliotecario es un
tema poco tratado y deberíamos trabajar para marcar unas líneas
en lo
referente a nuestra profesión. El GTBU plantea unas líneas de
trabajo
que resumimos en el siguiente esquema:
A.· Principios:
1. Libertad intelectual.
2. Privacidad y seguridad
de los datos personales.
3. Profesionalidad.
4. Formación y actualización
profesional.
B.· Código de ética profesional:
1. Deberes bibliotecarios
en relación con la sociedad.
2. Del ejercicio de la
profesión.
3. De las relaciones entre
los colegas y otros profesionales.
4. Deberes de bibliotecario
consigo mismo.
5. Relaciones del
bibliotecario con la institución y la biblioteca en la
cual presta sus servicios.
c.. Parámetros básicos:
Obligaciones de los bibliotecarios hacia la sociedad:
1. Ofrecer el mayor acceso
abierto e igualitario a la información.
2. Desafiar cualquier
conducta censora.
3. Ofrecer servicios
adecuados a la demanda.
Obligaciones de los bibliotecarios hacia la profesión:
1. Dignificar la profesión
2. Respetar los colegas y
colaborar con ellos.
3. Contribuir al avance de
la profesión.
Deontología al servicio del usuario:
1. Derecho a la privacidad
y confidencialidad.
2. Derecho a un servicio de
calidad.
Papel de las asociaciones bibliotecarias en la elaboración de un
código deontológico.
Intrusismo
profesional.
La sociedad actual pasa por momentos de desvir-
tualización de ciertos valores éticos y morales, por lo que es necesario hacer
aflorar estos valores y actitudes de carga moral.
La vida actual ha confundido y disuelto el significado de lo moral, la ética
se ha quedado casi sin sentido y cada vez más los seres humanos nos vemos
avocados a la despersonalización, la instrumentalización y el mercantilismo
desaforado que sin saberlo nos somete a nuevas formas de opresión y de
esclavitud.
Frente a esta situación debemos recuperar a la
condición ética del ser humano, desde todos los ámbitos humanos la
construcción de una realidad moral con un sentido real y autocrítico que nos
lleve a principios como los de justicia, libertad, responsabilidad, respeto e igualdad.
La ética está muy presente en las bibliotecas y
centros de información, ya sean bibliotecas públicas, escolares, universitarias,
especializadas, centros de información corporativos o incluso en el propio
acceso a la información vía Internet como fuente de información. Así debemos
empezar a hablar de una ética bibliotecaria en lo referente a la formación de
los profesionales y a la práctica de la profesión en contextos socio-culturales
específicos.
Las bibliotecas y centros de información tienen
unas misiones y objetivos de carácter social que conllevan una serie de
valores añadidos. Las acciones desarrolladas por este colectivo de
profesionales poseen una conducta ética, lo que supone el reconocimiento de que
los profesionales de la información son res
definir el papel ético de las bibliotecas en la
sociedad contemporánea y su compromiso social, y segundo recoger unos
principios éticos básicos en relación con esa responsabilidad social del
bibliotecario, encaminadas a mejorar su desempeño profesional y su contribución
a la sociedad.
La Asociación Andaluza de Bibliotecarios (http://www.aab.es/presentacion.html) como bien reza en
su web “nació en 1981 como asociación profesional independiente, teniendo como
objetivo fundamental representar y defender los intereses de los bibliotecarios
de Andalucía”. Sus objetivos se ven claramente relacionados con el mundo
profesional de las bibliotecas. Así pues no cabe olvidar cuales son sus principales
fines:
- Adoptar y
favorecer iniciativas que conduzcan al desarrollo bibliotecario de Andalucía.
- Difundir, para
mejorarla, la realidad de nuestra situación bibliotecaria.
- Promover la
formación continuada de los bibliotecarios andaluces.
- Reivindicar la
mejora de las condiciones de trabajo y la promoción laboral de los
profesionales.
- Establecer y
mantener cauces de relación y comunicación con las instituciones relacionadas
con nuestra actividad.
El Grupo de Trabajo de Bibliotecas
Universitarias (GTBU) de la Asociación Andaluza de Bibliotecarios (http://www.aab.es/grupobu.html) inició su
actividad el 20 de enero de 1999. Integrado por miembros de distintas universidades
andaluzas e incluso por algún compañeros
un principio unas líneas de trabajo y actuación que en el presente se
siguen manteniendo y para tal fin en su web se enmarcan los trabajos y
artículos seleccionados por el Grupo de Trabajo sobre varios de los temas que
preocupan al colectivo de bibliotecas universitarias. En algunos casos los
temas son transversales para toda la profesión bibliotecaria, como es el caso
de la ética y la deontología profesional, que viene recogida en el apartado de
“Actividades, estudios e iniciativas del GTBU” (http://www.aab.es/grupobu_2.html).
En esta sección el GTBU recoge temas de interés
para el colectivo: derechos de autor, EEES, CRAI, bibliotecas universitarias y
sociedad, conservación y preservación del patrimonio bibliográfico, ALFIN y
e-learning, formación permanente del personal bibliotecario,
nuevas tecnologías y bibliotecas híbridas, evaluación y calidad, planes
estratégicos, gestión de bibliotecas universitarias, bibliotecas especializadas
en Andalucía, cooperación en bibliotecas universitarias, directrices y normas.
en Andalucía, cooperación en bibliotecas universitarias, directrices y normas.
Para nosotros unos de los temas fundamentales
fue el “Código ético”, el panorama de la ética y la deontología en las
bibliotecas universitarias en España estaba muy poco tratado y trabajado, por
lo que en principio nos marcamos como inicio de nuestra labor, fie la creación
de unas líneas básicas que permitiera en un futuro crear un código ético
profesional, basado en unos principios y parámetros esenciales de la ética
profesional. Así elaboramos un documento que recogiera inicialmente estos
principios a lo que sumamos algunos documentos que complementaban las ideas
marcadas en él.
Esta bibliografía básica (recuadro de esta página) con
los documentos que nos aportaban más información servían de complemento al
esquema que planteamos como líneas de trabajo iniciales (recuadro de la
siguiente página).
Este fue para nosotros el documento que marcaba unas
líneas iniciales de trabajo en relación a la posible realización futura de un
código deontológico para los profesionales del mundo de las bibliotecas en
Andalucía.
A partir de este momento a mi se me confió la
labor de seguir las pautas y las investigaciones en relación a este asunto. Así
desde entonces viene siendo, y para realizar esta labor la fuente principal de
información ha sido la propia bibliografía recopilada a lo largo de estos años
y que me ha permitido establecer y fundamentar al menos las bases teóricas de
lo que un futuro pudiera ser un posible código de ética y
conducta profesional que partiera desde nuestra propia asociación.
Este trabajo sirve para exponer una labor
realizada durante un largo tiempo en relación a un tema por el que siento
enorme interés y que pienso que es fundamental para nosotros como
profesionales del mundo de las bibliotecas.
A partir de estas
líneas muestro unos trazos básicos de la labor hasta el momento desarrollada.
Así en este trabajo nos encontramos, primero lo que considero unos conceptos
básicos como son la definición de ética, biblioteca y bibliotecarios.
Seguiremos fundamentando la ética bibliotecaria para posteriormente adentramos
en la ardua labor de elaboración de un código deontológico, para terminar
haciendo una reflexión sobre los nuevos tiempos que corren para nuestras
bibliotecas y los nuevos retos que ello conlleva a través de cuestiones clave
como son la calidad, las nuevas tecnologías y los nuevos servicios.
Tres conceptos son básicos para plantearnos
nuestro trabajo desde nuestro prisma profesional, la ética como concepto
general que enmarca todo nuestro trabajo, la biblioteca como lugar de trabajo
y el bibliotecario como herramienta intermedia entre biblioteca-usuario y como
agente facilitador de la información con todo lo que ello lleva aparejado.
Plantearse el tema de la ética es siempre
complicado, a pesar de que las definiciones que parten de los diccionarios y
de los distintos tratadistas del tema, son bastante claras. Aunque con algunas
variantes, la idea coincidente en todas las definiciones es considerarla como
“parte de la filosofía que trata de la moral y de las obligaciones del hombre”,
cuyo objeto “es la moralidad y por moralidad se entiende el carácter de bondad
o malicia de las acciones humanas; pero como al fin las acciones humanas
adquieren ese carácter según la relación que guardan con el deber, podría
también decirse que el deber en general es el objeto de la ética”. De tal
manera podemos decir que la ética es de forma general las normas y deberes
morales de cualquier ámbito ya sea profesional, social, organizacional, institucional o
personal.
La biblioteca como institución social y
cultural, que a su vez es un organismo de comunicación donde el bibliotecario
desempeña el papel de mediador entre los usuarios y los registros documentales.
La biblioteca desde el punto de vista social cumple tres funciones
esenciales, que son: a) ocio y recreo; b) formación y c) información. Frente a
estas la funciones básicas desde el punto de vista de la Biblioteconomía
tenemos como funciones: a) reunir; b) conservar y c) difundir. En cualquiera de
sus vertientes, tanto social como cultural y profesional, la biblioteca tiene
unos valores éticos aparejados a sus funciones, que la convierte en auténtica
promotora de valores democráticos fundamentales, favoreciendo así el desarrollo
personal y social del individuo. Así pues se concibe la biblioteca como base
para la educación en tanto que contribuye a la formación de los usuarios en
diversos aspectos como el de conciencia política y
social del hombre y como centro de divulgación de los logros de la ciencia y de
la técnica.
La importancia de la biblioteca es cada vez más grande por: que
cuanto mayor es el acceso de los ciudadanos a la información, más prospera
será esa comunidad; cuanto mayores son los derechos de los ciudadanos al acceso
a la información, más libre será esa sociedad; cuanto más y mejores sean las
bibliotecas y sus profesionales, mejor será gestionada y puesta a disposición
de los usuarios la información; cuanto más y mejores sean las bibliotecas y
bibliotecarios de un país, mejores serán las oportunidades de los usuarios en
adquirir una formación documental adecuada.
El papel del bibliotecario radica en promover
la interacción de mentes humanas que se comunican por medio de registros
documentales para superar las barreras espacio temporales. El bibliotecario
tiene dos funciones sociales esenciales, la integración de la biblioteca en la
sociedad y la sociedad en la biblioteca. Una de los puntos fundamentales para
ser un buen profesional es la ética, conociendo esta nos sirve como base moral
para adquirir todas las demás (preparación técnica, habilidades de trato con
los usuarios, autonomía, etc.). La deontología para el bibliotecario es esencial
para establecer un conjunto de criterios y pautas de comportamiento eficaces
que garanticen la prestación de servicios óptimos para el cumplimiento social
que persigue la profesión. Algunos de estos valores éticos que el bibliotecario
debe tener muy presentes con el fin de asegurar el derecho del usuario al
acceso a la información:
-
Defensa de la libertad intelectual y libre flujo de la
información.
- Protección de la intimidad
de los usuarios.
- Defensa del libre
acceso a la información.
-
Protección de los derechos de propiedad intelectual.
-
Compromiso de lealtad con los objetivos de la institución.
- Defensa y
conservación del patrimonio cultural.
-
Reconocimiento de la diversidad cultural como valor
social.
-
Eliminación de la censura en cualquiera de sus formas.
-
Discreción en los procesos de información de los
usuarios.
- Competencia
profesional.
-
Equidad e imparcialidad en la relación con los usuarios.
La dimensión moral de cualquier profesión se
basa en tres principios esenciales de toda ética: las virtudes adquiridas a
través de la práctica; los valores e ideales sociales y culturales; los derechos y deberes exigibles a quienes
desarrollan una profesión. Para la aplicación de la ética en el campo de la
biblioteconomía es necesario partir del reconocimiento de la biblioteca como
institución social y unos profesionales cualificados que realizan unas
actividades culturales y sociales específicas. Tomando como base las palabras
de Adela Cortina en su Ética la aplicación
de la ética a la biblioteconomía se fundamenta en 5 puntos esenciales:
1. Misiones y
funciones sociales de la biblioteca como institución social, fundamentados en
unos valores aceptados y legitimados socialmente tales como la igualdad (acceso
a la información para todas las personas, sin distinción de sexo, raza, política,
religión, idioma, edad, etc.), el respeto por la diversidad cultural, la justicia social, la responsabilidad, la solidaridad, etc.
2. Orientación y
acciones bibliotecarias encaminadas a la formación y desarrollo de colecciones
documentales, prestación de servicios de información y la gestión de esos
recursos y su difusión en relación a una comunidad.
3. El marco
jurídico-político correspondiente a la sociedad en cuestión, tomando como base
la constitución y la legislación vigente, constituyendo
todas ellas la base legal que da legitimidad institucional a la biblioteca y el
desempeño de la profesión.
4. La ética civil de
la comunidad social que atendemos, y que podemos decir que se corresponde con
el conjunto de valores que comparten los integrantes de la sociedad (igualdad,
solidaridad, predisposición al diálogo y al entendimiento).
5. Las exigencias de
una moral crítica propuestas por la ética discursiva, que proporciona los
procedimientos para decidir cuáles son los valores y derechos que han de ser
consensual y racionalmente respetados.
La importancia de la ética en la biblioteca
reside en que la biblioteca es una organización única dentro de la sociedad
contemporánea y por esto los bibliotecarios tenemos una enorme responsabilidad
social ya que tiene que tratar e incorporar como interlocutores válidos a todas
las personas y grupos que puedan ser afectados por nuestro actuar, en tanto que
son, en última instancia, quienes le dan legitimidad social a la biblioteca y
a la profesión.
Las funciones encomendadas al bibliotecario por
la sociedad son: la culrural y educadora, desarrollando la biblioteca como foco
de cultura; la de intermediario y filtro del gran
volumen de conocimiento actual; la de comunicador activo de información; la de
mediador de información.
La ética para el bibliotecario tiene tres
factores esenciales como son fundamentación de la ética profesional del bibliotecario, los dilemas y
obligacionesde esta clase profesional y por último en las
funcionesde los códigos de ética profesional.
1. Fundamentación de
la ética profesional del bibliotecario: está
estrechamente relacionada con los derechos fundamentales de los ciudadanos.
Nuestra primera base moral reside en la Declaración Universal de los Derechos
Humanos en su artículo 19 dice así “Todo individuo tiene derecho a la libertad
de opinión y de expresión: este derecho incluye el de no ser molestado a causa
de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones y el de
difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión”.
Derechos como el de libertad intelectual y de privacidad aparecen recogidos y
que son temas de verdadera importancia en las bibliotecas; tanto estos valores
como otros que más profundamente analizaremos, nos permiten darnos cuenta como
la fundamentación ética de la profesión
bibliotecaria es esencial y de aplicación directa en nuestro trabajo diario.
2. Dilemas y obligaciones: son muchos los
dilemas y obligaciones que se nos plantean como profesionales y que son
susceptibles de una decisión ética: libertad intelectual, la privacidad, la
confidencialidad, desarrollo y preservación de colecciones, interés por la
formación de los profesionales, atención a los usuarios en los servicios de
información, e incluso el papel social y cultural de las bibliotecas.
3. Funciones y controversias de
los códigos de ética profesional: entre otras funciones pueden servirnos de guía
para la decisión profesional, pueden ser fuente de evaluación para el público,
también los podemos entender como un medio de socialización profesional, puede
ser una forma de aumentar la confianza en la profesión, un modo de prevenir acciones
no éticas por parte de los profesionales, un medio de apoyo y defensa de los
profesionales en caso de conflicto entre miembros de la misma profesión y
entre éstos y los de fuera de la profesión. También los códigos de ética tienen
sus fallos y siguiendo a Froehlich podemos decir que los códigos de ética
tienden a ser muy generales y así pierden su valor en la aplicación práctica;
también pueden ser mal aplicados porque los profesionales no entienden el
razonamiento que está tras su elaboración o incluso porque algún caso de
decisión práctica no se encuentre contemplado. También se puede convertir en
medio de justificación de la falta de decisión ética. Todas estas malas
interpretaciones se suelen resolver con una buena educación ética, debemos
buscar en estos códigos deontológico una apertura de la perspectiva para
ayudarnos a reflexionar en conjunto.
Biblioteca
El Carmel. Juan Marsé. Servei de Biblioteques de la Diputació de Barcelona
|
Para la elaboración de los códigos de ética
profesional es fundamental hacer un análisis de la Declaración Universal de
los Derechos Humanos, así nos encontramos con varios puntos en común que deberíamos
tener en cuenta:
1. Libertad
intelectual.
2. Privacidad y
confidencialidad.
3. Propiedad
intelectual.
De igual manera debemos reconocemos los puntos
de mayor importancia que deben recoger de forma genérica los códigos éticos para
los bibliotecarios, así las “obligaciones” según Aurora Gómez-Pantoja y
Margarita Pérez Pulido, se dividen en: obligaciones hacia la sociedad,
obligaciones hacia la profesión y obligaciones hacia los usuarios:
1. Obligaciones de
los bibliotecarios hacia la sociedad:
-
Ofrecer el mayor acceso abierto e igualitario a la
información.
- Desafiar cualquier
conducta censora.
- Ofrecer servicios
adecuados a la demanda.
2. Obligaciones de
los bibliotecarios hacia la profesión:
- Dignificar la
profesión.
- Respetar a los colegas
y colaborar con ellos.
- Contribuir al
avance de la profesión.
3. Obligaciones de la
biblioteca hacia el usuario/cliente:
- Derecho a la
privacidad y confidencialidad.
- Derechos a un
servicio de calidad.
Tenemos que analizar los principios éticos que
se
aplican a nuestras decisiones y acciones como profesionales de la
información. Los principales puntos de la aplicación de la ética profesional
serían:
l. Selección de
materiales: las decisiones de selección del bibliotecario debe ir encaminada
en la satisfacción de la demanda del usuario. En este aspecto existe un grave
problema Íntimamente ligado con la ética, y es la censura. Esta censura puede
provenir de fuentes externas (padres, grupos religiosos,
grupos políticos, grupos de minorías protegidas, grupos patrióticos, etc.) o
pueden ser de fuentes internas (administradores, órganos de gobierno, políticas
de selección del propio centro, etc.). Frente a la censura debemos tener una clara política de adquisiciones donde queden bien claras las líneas
de actuación a seguir y contrastadas con los responsables de la institución.
También es importante el apoyo de las asociaciones profesionales tanto a nivel
nacional como internacional, que nos pueden ayudar en un momento dado a
denunciar estos casos de censura si se dieran.
2. Acceso a la
información: el acceso público y gratuito a la información también es un tema
que nos plantea problemas éticos. Este concepto tiene sus matizaciones cuando
encontramos el principio de responsabilidad pública por el que el acceso a la
información es público y gratuito, y en este punto está el problema ¿qué
información se considera gratuita y cual se debe cobrar? Muchas bibliotecas
cobran por sus servicios, basándose en el argumento de que la viabilidad de la
organización exige tal cobro, además de proporcionar ingresos adicionales al
centro, también permite darle una mayor valoración y respeto al centro, sus
profesionales y la información que se reclama.
3. Servicios de
referencia: uno de los principales servicios de la biblioteca donde se ofrece
la información al usuario y donde el profesional bibliotecario debe guardar
una ética estricta. Además de jugar un papel muy importante en la calidad en
cuanto a la evaluación que socialmente se hace de la biblioteca.
Siguiendo con el análisis deberíamos tratar por
último los aspectos legales que a su vez están relacionados con la ética
profesional del bibliotecario. Son
varios estos
aspectos a tener en cuenta:
- Derecho a la
intimidad.
- Confidencialidad.
- Protección de
datos personales.
- Protección de
derechos de autor.
- Derecho a la
intimidad: las bibliotecas como centros de información manejan información
personal que puede derivar en un mal uso y que ya no sólo desde el punto de
vista ético sino desde el punto de vista jurídico puede ser una infracción
legal muy seria tanto para nuestro centro como para los profesionales
encargados de dicho servicio.
- Confidencialidad
consiste en guardar secreto en la relación profesional generada entre el
usuario/pro- fesional, y por la responsabilidad que le corresponde al
profesional debe declarar cualquier conflicto de intereses en lo referente a
este principio de confidencialidad, no olvidemos que esta obligación tiene su
origen tanto en la protección de la intimidad como en la protección de los intereses
comerciales.
- Protección de
datos personales viene enfatizada de manera clara por el uso de la nuevas
tecnologías y del uso que estas pueden hacer de los archivos donde se guardan
datos de carácter personal, además de la necesidades también de una mayor protección
ya que existe la necesidad de información personal para el funcionamiento de
las instituciones ya sean de carácter público como privado.
- Protección de los
derechos de autor, aunque es un problema de naturaleza legal, conlleva para los
profesionales muchas implicaciones éticas. En muchos casos la copia y
transferencia de información es inevitable en la biblioteca, por su parte los
editores, productores y distribuidores tienen el legítimo interés económico
por la venta y uso de esta información. Es claro el conflicto de intereses,
mientras los profesionales desean acceder a la información al menor coste
posible, los poseedores del derecho sobre la información quieren obtener el
mayor beneficio posible. Conflicto de intereses y conflicto ético para
nuestros profesionales, para resolver este conflicto e intentar conseguir un
equilibrio entre ambas partes, las leyes establecen los límites cada vez más
restrictivos lo que restringe el acceso a la información de forma libre y
gratuita. Aquí debemos, primeros los bibliotecarios y luego las asociaciones
profesionales, luchar y presionar lo que nos sea posible para la defensa de los
derechos de nuestros centros y de los propios usuarios.
Vistos los aspectos fundamentales para la elaboración de los códigos de conducta para nuestra
profesión, pasamos a plantearnos las premisas de elaboración, otra cuestión
bien distinta. Para ello se necesita una mente clara y una capacidad de trabajo en equipo bastante importante para sacar a flote
un proyecto de código deontológico ya sea para un ámbito nacional o incluso
para un ámbito más reducido.
Lo primero a lo que nos referiremos va a ser a
los principios que debemos incluir en el código deontológico que elaboremos.
Los principios sobre los que tiene que regirse un código de conducta para la
profesión bibliotecaria serían:
- Respeto a la
autonomía propia y ajena:
a) Libertad y
autodeterminación (autonomía moral).
b) Protección frente
al daño.
c) Igualdad de
oportunidades.
d) Privacidad.
e) Bienestar mínimo.
f) Reconocimiento del
propio trabajo.
- Búsqueda de la
justicia o la imparcialidad.
- Búsqueda de la
armonía social.
- Actuar de tal modo
que el perjuicio final sea el menor posible.
- Tener fe en la
confianza de la organización, de los profesionales y del público.
El análisis de una serie de códigos (Código de Ética
del Colegio de Bibliotecarios de Chile; Código de Ética
Bibliotecaria de la ALA; Código de Ética Profesional del Colegio
Nacional de Bibliotecarios de México; Código de foica Profesional de
la Asociación de Bibliotecarios, Documentalistas, Archiveros y Mu-
seólogos-ABDAM; etc.) nos permite descubrir que los objetivos de estos
documentos son generalmente cuatro:
1. Ser un instrumento
de clarificación y ayuda a la decisión ética de los profesionales.
2. Dar a los usuarios
de los servicios, la confianza de que los profesionales respetan sus derechos.
3. Presentar a la
sociedad el compromiso que los profesionales asumen ante los valores éticos
que regulan su actividad profesional.
4. Ayudar a la
integración profesional de nuevos miembros de la profesión, expresando sucintamente
los valores de la profesión.
A su vez en todos los códigos analizados los
elementos sobre los que recae el contenido esencial del documento son:
1. Libertad
intelectual.
2. Privacidad y
seguridad de los datos personales.
3. Profesionalidad.
4. Formación y
actualización profesional.
Por lo general el articulado de los códigos
analizados se suele repetir casi por igual la estructura, añadiéndose en
algunos casos derechos y deberes de los bibliotecarios, normas generales de
cumplimiento del código, declaración de principios, etc.
El “corpus” doctrinal de todo código
deontológico es la expresión escrita de toda una experiencia acumulada a lo
largo de años, que permite establecer una serie de criterios y pautas de
comportamiento que se consideran eficaces y necesarias para el óptimo cumplimiento
de la función social perseguida por los profesionales de las bibliotecas. Las
principales funciones que un código deontológico cumple son:
A. - Funciones Individuales:
- Función
informativa: facilita la solución rápida de conflictos, actuando como compendio
moral.
- Función
rememorativa: guía que recoge normas y principios que permiten tomar decisiones
rápidas y correctas.
B. - Funciones
Corporativas:
- Función reguladora
y directiva: el texto articulado es el fiel reflejo del consenso deontológico
establecido para regular la profesión.
- Función de
identificación: mediante la interpretación de este, los profesionales
adquieren el conocimiento que les permite ver las características que lo
igualan o diferencian de otras profesiones.
- Función
protectora: toda actividad debe atenerse, a lo establecido por el colectivo
profesional.
C.
- Funciones Públicas:
- Función social:
como resultado del poder derivado por la sociedad al ejercicio de una
profesión.
- Función
garantista: los derechos de los usuarios descansan por parte del Estado en la
responsabilidad profesional de una atención justa e igualitaria.
- Función
disciplinaria: para resolver las conductas profesionales inadecuadas, antes de
recurrir a la legislación correspondiente.
- Función
reveladora: proclamación social de los deberes asumidos por la profesión.
Es fundamental para que un código deontológico
sea completo y pueda tener un amplio cumplimiento, tener un conjunto de
elementos claros y bien definidos. Siguiendo el trabajo de Aurora
Gómez-Pantoja Fernández-Salguero en su trabajo “Bases teóricas para el
desarrollo de un Código de ética para la profesión bibliotecaria”, se
establecen tres tipos de elementos básicos: a) Elementos de la estructura
ética; b) Elementos aglutinantes y c) Elementos consultivos.
A. - Elementos de la
estructura ética: la autenticidad en la exposición y
desarrollo de las normas, mandato moral apelando a la conciencia individual,
fuerza institucional derivada del conjunto de profesionales que lo elabora,
margen de iniciativa personal necesario para hacer descansar el predominio de
la actuación sobre la responsabilidad individual y por último la jurisdicción
para que la obediencia debida alcance a cuantas personas se hayan adherido a la
profesión.
B. - Elementos
aglutinantes: elementos que permiten aglutinar a un conjunto de personal con
intereses profesionales similares. Por un lado los Colegios Profesionales
caracterizados por su personificación pública, obligatoriedad de pertenencia,
exclusividad territorial y capacidad sancionadora. Frente a estos tenemos las
Asociaciones que tienen una nahrraleza privada, su pertenencia es voluntaria y
poseen una capacidad de recomendación profesional. Tanto una como otra son
elementos que garantizan cuestiones como:
- Elaboración y
aprobación de textos por consenso de sus miembros.
- Plena actualidad y
vigencia de sus contenidos.
- Formación continua
de sus valores.
- Evaluación y
análisis permanentes.
C. - Elementos
consultivos: elemento esencial para la elaboración de un código deontológico es
una Comisión Ética, donde se analiza y reflexiona sobre la practica
profesional y todas sus implicaciones. Estas comisiones deben estar compuestas
por un comité in-
terdisciplinar donde aparezcan representados los profesionales, juristas, psicólogos, filósofos, etc. Entre las funciones de esta Comisión destacamos tres: función consultiva, función normativa y función formativa.
En cuanto a la tipología y estructura podemos
seguir la tipología establecida por Frankel en su trabajo “Profesional codes:
why, how and with what impact?” en donde establece una triple categoría:
códigos aspi- racionales, educacionales y disciplinarios. A estos tres tipos
nosotros vamos a añadir un tipo más que es
aquel que responde a una tipología mixta.
1. Códigos
aspiracionales: son códigos simples en su forma y que se limitan a enumerar los
principios básicos. Este tipo de código sobre todo lo encontramos en países
del ámbito anglosajón.
2. Códigos
educacionales: ofrecen un conocimiento de los valores de la profesión y su
comprensión a través de comentarios e interpretaciones. Se estructura en
apartados bajo los cuales se enumeran y describen los deberes y obligaciones de
los profesionales respecto a los usuarios, la sociedad y ellos mismos,
respecto a la institución y a la profesión. Otros códigos utilizan una
estructura de acuerdo a los valores fundamentales de los bibliotecarios.
Ejemplos de este tipo lo tenemos en los códigos de Québec, Portugal y Chile.
3. Códigos
disciplinarios: se basa su estructura en una relación de deberes basados en las
normas establecidas y supervisadas por un Comité Disciplinario. Ejemplos de
este tipo de código lo tenemos en los códigos británicos y en el de Brasil.
4. Códigos mixtos:
por combinación de los anteriormente mencionados, encontrándonos con dos modalidades:
- Códigos
disciplinarios-aspiracional.
- Códigos
disciplinarios-educacional.
Por último tenemos la metodología de
elaboración de estos códigos. Como ejemplo tomaremos la metodología de
construcción del código de ética para los profesionales de la información de
Portugal, la labor se inició en 1994 creando la Comisión de Ética
para los Profesionales de la información en Portugal (CEP- PIP), este Comité
fue aprobado por las Asociaciones de Profesionales de la Información existentes
en Portugal: BAD (Asociación Portuguesa de Bibliotecarios, Archiveros y
Documentalistas), INCITE (Asociación para la Gestión de la Información), APDIS
(Asociación de Profesionales de Documentación e Información para la Salud).
Concluyéndose el trabajo el día 10 de diciembre de 1998 (coincidiendo con el
quincuagésimo aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos)
los miembros de la Comisión de Ética hicieron entrega a los
presidentes de las asociaciones de profesionales portuguesas de un ante
proyecto de Código Ético, para difundirlo, debatirlo y aprobarse por la clase profesional en su totalidad.
proyecto de Código Ético, para difundirlo, debatirlo y aprobarse por la clase profesional en su totalidad.
Dos son las claves en la metodología de elaboración
utilizada en Portugal por las que nosotros creemos que este proyecto portugués podría extrapolarse en nuestro país:
1. Comisiones: la
creación de una comisión especializada que coordine todos los trabajos y
opiniones, permite realizar un trabajo eficiente, concreto, simplemente basado
en la voluntad de participación de los profesionales, en su propio esfuerzo, en
su interés por aumentar su calidad profesional.
2. Unión de
esfuerzos: la experiencia concreta de la unión de esfuerzos entre las distintas
asociaciones portuguesas de profesionales, permite la aplicación de principios
éticos fundamentales de respeto, de construcción de consensos, de diálogo
multicultural y de democracia en el proceso.
Las Asociaciones Profesionales, a parte de ser
un elemento esencial en la elaboración de un código de conducta profesional
sobre todo por su capacidad de recomendación hacia los profesionales, también y
como hemos visto en el caso portugués, juegan un papel crucial en la
elaboración de un código y en su difusión, además tienen la responsabilidad para
que sea respetado y en algunos casos incluso capacidad sancionadora o toma de
decisión ante conflictos éticos. La elaboración y redacción de un código ético
debería ser responsabilidad de la asociación o grupo de asociaciones de un
país siguiendo el modelo de crear una Comisión que se encargarse de recoger las
opiniones parciales de cada una de las asociaciones y así representar a través
del proceso la voluntad general de los profesionales. Estas Comisiones con el
objetivo de elaborar un proyecto de código, deben estar formadas por expertos
en los campos de la Ética y de la Biblio- teconomía, además de tener
en cuenta las opiniones no sólo de los expertos sino también de los asociados y
de los usuarios. El insistir en las asociaciones profesionales como responsables
de la elaboración se debe a cuatro razones:
1) Agrupan a la
mayoría de los profesionales distribuidos por diversos ámbitos de la
profesión,
2) Es la mejor vía
para recabar la opinión de los profesionales.
3) Pueden servirse de
la propia experiencia de las asociaciones en problemas relacionados con la
ética.
4) Se puede
contribuir a que sus asociados se sientan más involucrados en la elaboración
del código,
A fin de cuentas las Asociaciones son las que
le dan en nuestro país un sentido corporativista a nuestra profesión además de
ser las que tienen elementos de análisis y evaluación permanente de la
profesión, trabajando por la actualidad de los contenidos adaptándose al marco
legal y procurando en todo momento
la defensa de los intereses colectivos. A modo de ejemplo podemos mencionar los Principios Éticos adoptados por los miembros de ECIA (Consejo Europeo de Asociaciones de Documentalistas) (http://www. aslib.co.uk/ecia/principles.html).
En la actualidad nuestra profesión se mueve en
un entorno complejo por los cambios en las estruchiras organizacionales, por
los cambios en la propia gestión de nuestras bibliotecas e incluso por los
cambios de valores de la propia sociedad.
La calidad sería unos de los puntos presentes
en los que habría que incidir ya que surgiendo ante la consideración de que lo
necesario ha ser óptimo, por tanto carecería de calidad toda profesión que se
mostrara poco despierta a los retos, a las nuevas demandas de la sociedad y a
las inquietudes de sus miembros. Así pues la calidad la
vamos a considerar como aquella actividad que consiste en dirigir los esfuerzos
de una organización cualquiera hacia la obtención de la eficacia para lograr
la máxima satisfacción de los usuarios. La calidad aborda el tema ético en
cuanto hace referencia a la actitud con que se
ejecutan las funciones encomendadas por la sociedad a la
profesión y por el propio profesional con respecto a su trabajo y su formación,
a las que cabe exigir determinados comportamientos de hábitos que, a la larga,
se convertirán en los más significativos, moralmente hablando, de la profesión.
Otro punto
esencial a tener en cuenta son las nuevas tecnologías; suponen un cambio muy
importante para las bibliotecas, no sólo en lo que respecta a los nuevos
servicios que estas nuevas tecnologías nos permiten sino también en las
implicaciones éticas que el tema tiene. Los desafíos éticos de Internet son muchos.
La interconectividad global que permite Internet a muchas fuentes de información, también lleva a la confusión de que toda la
información está disponible en la Red de forma gratuita, que la Red permite la
autosuficiencia del usuario en cuanto al acceso a la información, etc. La
información electrónica en su gran mayoría permite un acceso gratuito pero
existe información electrónica que no tiene un libre acceso o no es accesible
de forma gratuita, solventando esta tema con las licencias de
acceso o mediante el pago por vi- sionado de dichos documentos. El desarrollo
de las nuevas tecnologías, de la información digital y de Internet mejora
sustancialmente el acceso a la información a cualquier persona y desde
cualquier lugar. Pero estos avances de la tecnología suponen un problema para
los derechos de autor ya que se permite la copia, transmisión y modificación de
la información sin co-
nacimiento del titular de los derechos y casi sin apenas coste ni esfuerzo. Para ello se ha reforzado legalmente los derechos de autor que reconocen y protegen los derechos económicos e intelectuales de los autores, pero no olvidemos que también debemos proteger el interés público para el libre acceso a la información. Aquí surge el conflicto entre los requisitos éticos y legales para proteger los derechos de autor y la exigencia moral como profesionales de posibilitar el más amplio acceso posible a la información.
nacimiento del titular de los derechos y casi sin apenas coste ni esfuerzo. Para ello se ha reforzado legalmente los derechos de autor que reconocen y protegen los derechos económicos e intelectuales de los autores, pero no olvidemos que también debemos proteger el interés público para el libre acceso a la información. Aquí surge el conflicto entre los requisitos éticos y legales para proteger los derechos de autor y la exigencia moral como profesionales de posibilitar el más amplio acceso posible a la información.
La ética como conjunto de principios normativos
que fundamentan los deberes y derechos de toda persona, junto con la
deontología considerada como la parte de la ética que aplica sus principios y
conclusiones a un ámbito profesional es algo fundamental en los tiempos que
corren. Esta nueva sociedad que vivimos en donde los avances tecnológicos junto
con el auge de la información hace que nuestra profesión tome nuevos rumbos, no
nos debe hacer olvidar los valores que caracterizan nuestro trabajo diario. No
nos debe hacer olvidar que la biblioteca es una institución que tiene como misión principal el garantizar el acceso público,
libre y general a la información, y sus profesionales desarrollan su labor en
un entorno socio-político concreto por lo que su forma de achiar se ve afectada
por muy diversas normas, tanto éticas como jurídicas.
El bibliotecario tiene unos deberes que cumplir
que están íntimamente ligados con los principios éticos que tenemos que
defender: a) Deberes con la profesión: defensa contra el intrusismo, mejora y
prestigio de la profesión, asociacionismo y cooperación. b) Deberes con la
sociedad: defensa de la función social que
desempeñan las bibliotecas, lucha contra la censura, libertad de acceso a la
información, respeto a la propiedad intelectual y derechos de autor. c)
Deberes con los usuarios: calidad de los servicios, selección de los fondos,
formación de usuarios.
Los principios que rigen los códigos
deontológicos para nuestra profesión son: libertad intelectual, privacidad y confidencialidad, propiedad intelectual. Estos principios tienen siempre como fin ofrecer al usuario unos
servicios que permitan una mayor y clara difusión de la información evitando
problemas como la censura en cualquiera de sus formas para que todo usuario
pueda acceder libre y gratuitamente a la información.
Los códigos deontológicos son labor de todos
los profesionales, a través de nuestras asociaciones profesionales como
canalizadoras de la profesión debemos crear al menos una corriente de opinión
para que en nuestro país se elabore un proyecto similar al que
se llevó a cabo en Portugal y que les permitió tener un código ético consensuado por todas las asociaciones del país y ampliamente discutido y aceptado.
Por nuestra parte,
la Asociación Andaluza de Bibliotecarios a través de su Grupo de Trabajo de Bibliotecas
Universitarias consideramos el tema de vital importancia y por ello estamos
trabajando, para intentar crear un conjunto de normas con vistas a ser un
documento guía que marque directrices de actuación, que permita socializar la
profesión con una firme identidad de grupo profesional, que dignifique la profesión
aportando visibilidad y confianza, que permita una identidad corporativa y
corrija los comportamientos no éticos de la profesión. S
Antonio
Tomás Bustamante Rodríguez Universidad de Málaga. Facultad de
Derecho. Biblioteca Asociación Andaluza de Bibliotecarios. Grupo de Trabajo de
Bibliotecas Universitarias. Coordinador
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